Alergia al polvo: síntomas y tratamiento

Las personas más propensas a desarrollar anticuerpos del tipo inmunoglobulina E (IgE) son aquellas que pasan más del 80% de su día encerrados en sus hogares, y a gran parte de ellas se les presenta la alergia al polvo, debido a que tienen más muebles de lo normal a su alrededor.

Al estar confinados por tanto tiempo en lugares cerrados aspiran aire cargado de agentes alergénicos, facilitando así el desarrollo de este tipo de afecciones.

El principal productor de la alergia a las partículas del polvo es el hogar, ya que es en ese lugar donde encontramos recelas de piel humana, compuestos orgánicos e inorgánicos, bacterias, virus y ácaros, entre otros.

Los restos orgánicos o cualquier proteína en el polvo que pueda ser inhalada al respirar, actúan como agente irritante provocando alergia que en algunas ocasiones derivará en una rinitis.

Ácaros: el principal causante de esta alergia

Pertenecientes a la familia Pyroglyphidae, se alimentan de los restos de piel humana que caen al polvo o en los animales domésticos, conviviendo en su mayoría en los colchones o muebles de la sala (almohadas, peluches…) ya que por su profundidad retienen suficiente humedad, resultando ser un hábitat perfecto para su desarrollo. Estos «animalitos» son los responsables principales de esta clase de alergia debido en gran parte a que son de tamaño microscópico.

alergia al polvo

Los ácaros que se hallan en el polvo son los principales causantes de este tipo de alergias. Una buena limpieza del hogar puede ser clave.

Recomendaciones para su tratamiento

Existen gran cantidad de maneras de evitar que el polvo y los ácaros afecten a nuestra salud y a la de nuestras familia. Entre ellas podemos mencionar:

  • Los muebles de madera o vinilo pueden ser una mejor opción en el hogar, a diferencia de los recubiertos de tela que tienden a ser hogares predilectos de los ácaros.
  • Evitar colocar alfombras que recubren todo el piso, así se minimizaran los lugares en donde podrían proliferarse las moléculas de polvo.
  • Para reducir aún más los posibles lugares donde puedan aparecer los ácaros recubra los colchones, almohadas y almohadones con sabanas «a prueba de ácaros».
  • Lave toda la ropa de cama semanalmente con agua caliente.

Además de lo ya mencionado, se cuenta con una variedad extensa de acaricidas que pueden ser utilizados en caso de que se presenten de manera inesperada…

En caso de que la alergia a estas partículas ya sea una realidad, lo primero que hay que hacer es dirigirse al médico para que pueda ser recetado con medicamentos que combatan la afección y evitar que se desarrolle un asma o una rinitis aguda.

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